LLORET DE MAR · COSTA BRAVA
Fenals guarda una de las caras más tranquilas de Lloret de Mar: una playa marcada por la historia romana, antiguos pescadores, un castillo frente al mar y la luz de noviembre entre pinos y rocas.
Fenals parece hoy una playa hecha para detenerse frente al Mediterráneo.
Pero bajo esa calma quedan rastros de hornos romanos, campos desaparecidos, pescadores que se orientaban leyendo la costa y una fortaleza que durante siglos vigiló el horizonte.
A pocos minutos del centro de Lloret de Mar, Fenals abre una bahía amplia entre dos extremos rocosos cubiertos de vegetación mediterránea. Es fácil quedarse con la imagen de la arena, los pinos y el agua, pero el lugar cambia cuando se conoce lo que hubo aquí antes. Esta misma orilla fue espacio de trabajo en época romana, referencia para quienes salían a pescar y paisaje agrícola mucho antes de que el turismo transformara el litoral. Volví a mirarla en noviembre, al amanecer, cuando el sol encontró un pequeño hueco entre las rocas y durante unos instantes convirtió esa historia antigua en pura luz.
01 · DÓNDE ESTÁ
Fenals, la otra orilla de Lloret de Mar
Una bahía abierta al Mediterráneo, separada del centro de Lloret por el promontorio del Castell de Sant Joan.
La playa de Fenals se encuentra al oeste del núcleo principal de Lloret de Mar, en la Costa Brava. Tiene alrededor de setecientos metros de longitud y queda resguardada entre relieves rocosos que hacen que, desde muchos puntos, el paisaje resulte más recogido de lo que cabría esperar en una de las localidades costeras más conocidas de Girona.
Al este, el terreno asciende hacia el promontorio del Castell de Sant Joan, que separa visualmente Fenals de la playa de Lloret. Hacia el oeste, la costa vuelve a cerrarse entre roca y vegetación antes de continuar hacia Santa Clotilde y Sa Boadella. Ese contraste entre playa abierta y extremos rocosos explica también por qué Fenals ofrece imágenes muy distintas con apenas unos minutos de camino.
Una playa, varios paisajes
La arena es solo una parte de Fenals. En sus extremos aparecen pinos, salientes de roca, pequeñas entradas de mar y miradores naturales donde el paisaje recupera un carácter mucho más abrupto.
02 · UN NOMBRE NACIDO DEL PAISAJE
Antes de ser una playa conocida, Fenals ya tenía nombre
El topónimo parece conservar el recuerdo de una planta gramínea que crecía antiguamente en esta zona.
El historiador Joan Domènech i Moner recoge que la playa de Fenals tomó su nombre de una planta gramínea que se criaba aquí. Es un detalle pequeño, pero cambia la forma de mirar el lugar: mucho antes de hoteles, apartamentos y paseos junto al mar, el nombre ya estaba ligado directamente a aquello que crecía en el terreno.
La toponimia tradicional conserva además otras referencias asociadas al mismo paisaje, como la Punta de Fenals, la Illa de Fenals o Sa Llosa de Fenals. Son nombres que nacieron de la necesidad de reconocer el territorio con precisión, especialmente en una costa en la que cada roca, punta o perfil podía servir como referencia.
03 · LA ORILLA ROMANA
Cuando Fenals era un lugar de hornos y cerámica
Hace unos dos mil años, esta playa formaba parte de una actividad industrial conectada con el Mediterráneo.
La historia documentada de Fenals se remonta al mundo romano. Las excavaciones arqueológicas realizadas en la zona revelaron un asentamiento cuya época de mayor actividad se sitúa en el siglo I d. C. Allí existieron hornos y grandes estructuras relacionadas con la producción y comercialización de cerámica.
La propia playa debió de desempeñar un papel importante. El Archivo Municipal de Lloret señala que Fenals probablemente facilitaba la entrada y salida de aquella producción de terrissa. Resulta fácil mirar hoy el agua tranquila y olvidar que el mismo Mediterráneo que asociamos al descanso fue durante siglos una vía de trabajo, transporte e intercambio.
No es una historia menor dentro del pasado de Lloret. La importancia del yacimiento dio lugar incluso a una monografía específica dedicada a la bòbila romana de Fenals. Bajo el barrio y el paisaje actual queda, por tanto, la memoria de una costa mucho más antigua.
Cala rocosa entre pinos · Lloret de Mar, Costa Brava · Ver la fotografía →
Otra manera de mirar la playa
Donde hoy vemos sombrillas, paseos y agua abierta, en el siglo I d. C. hubo hornos, cerámica y una actividad que probablemente utilizaba la playa como puerta hacia el mar.
04 · VIGILAR EL HORIZONTE
El castillo que separa Fenals de Lloret
En lo alto del promontorio, el Castell de Sant Joan recuerda que esta costa no siempre se contempló con tranquilidad.
El Castell de Sant Joan ocupa la cima de la elevación que separa las playas de Lloret y Fenals. Sus orígenes se sitúan a comienzos del siglo XI y durante siglos tuvo una función defensiva y de vigilancia. Desde allí se dominaba una amplia extensión del litoral y podía advertirse la llegada de embarcaciones antes de que alcanzaran la costa.
Su historia estuvo lejos de ser tranquila. En 1356 sufrió la destrucción causada por una flota genovesa y posteriormente fue afectado por los terremotos de 1427 y 1428. A pesar de ello, se reconstruyó y continuó desempeñando funciones de vigilancia marítima.
El episodio más dramático llegó en 1805, en el contexto del enfrentamiento de Inglaterra contra España y Francia, cuando la armada británica bombardeó la torre y parte del recinto. Más tarde, las tormentas de 1840 y 1923 terminaron de derribar otros tramos. Hoy la torre restaurada vuelve a mirar el mar, pero ya no busca velas enemigas en el horizonte.
05 · LEER LA COSTA
Cómo se orientaban los pescadores antes del GPS
Montañas, casas y perfiles de tierra formaban un mapa invisible que solo funcionaba cuando se sabía mirar.
Los pescadores de Lloret utilizaban antiguamente las llamadas senyes: referencias visuales que les permitían localizar desde el mar determinados puntos de pesca. Normalmente consistían en alinear dos elementos reconocibles del paisaje, uno más próximo a la costa y otro situado tierra adentro.
Era un conocimiento práctico y preciso. El Archivo Municipal conserva ejemplos de aquellas referencias y entre ellas aparece Fenals: una de las senyes se formaba con Montoriol y Ca l’Auba. Para quien conocía esa combinación, la costa dejaba de ser un perfil continuo y se convertía en un sistema de coordenadas hecho de montes, edificios y accidentes naturales.
Hay algo especialmente atractivo en esa forma de orientarse. Fotografiar un paisaje también obliga a observar relaciones entre elementos: una roca que coincide con el horizonte, un pino que cierra el encuadre o un hueco por el que terminará pasando el sol. La finalidad es distinta, pero el gesto inicial es parecido: aprender a leer lo que tenemos delante.
Las senyes
Mucho antes de la navegación electrónica, dos perfiles del paisaje correctamente alineados podían llevar a un pescador hasta un punto concreto del mar.
06 · EL FENALS QUE DESAPARECIÓ
Campos, huertas y veraneantes antes del gran cambio
Antes del crecimiento turístico, buena parte de Fenals era terreno de cultivo y la playa formaba parte de una vida mucho más rural.
Las fotografías antiguas y los recuerdos conservados en el archivo local muestran un Fenals difícil de reconocer hoy. Todavía en las primeras décadas del siglo XX podían verse campos cultivados, viñas, masías y caminos que atravesaban un espacio mucho menos construido.
Un testimonio publicado en 1996 recordaba huertas como Can Coll, Ca n’Uva, Can Xanca o Can Minaire, y explicaba que la riqueza de la zona procedía principalmente de los cultivos. También la pesca formaba parte de la vida de la playa, donde se practicaba la tirada de l’art y el pescado se llevaba después hacia Lloret.
El cambio se aceleró a partir de los años cincuenta. Llegaron hoteles, bungalós y bloques de apartamentos, y Fenals fue transformándose hasta quedar integrado en la continuidad urbana de Lloret. Aun así, algunas piezas conservan el recuerdo de aquel paisaje anterior. En el extremo de garbí permanece la antigua caseta de baños de la finca de Can Roviralta, hoy conocida como Casa del Mar, sobre el acantilado.
07 · MÁS ALLÁ DE LA PLAYA
La costa de pinos y roca que aparece cuando termina la arena
En los extremos de Fenals, el paisaje cambia y vuelve a aparecer la Costa Brava más áspera y mediterránea.
Cuando se abandona la parte más abierta de la playa, Fenals vuelve a mostrar una imagen que asociamos inmediatamente con la Costa Brava: roca irregular, pinos inclinados sobre el litoral y pequeñas entradas de agua que rompen la línea de costa.
En esos puntos el paisaje se vuelve más íntimo. La playa queda parcialmente escondida, la roca ocupa más espacio y los árboles empiezan a formar parte del encuadre. Con la luz baja, las superficies oscuras de la piedra y los pinos hacen que cualquier zona iluminada gane todavía más presencia.
08 · MI AMANECER DE NOVIEMBRE
Cuando el sol encontró un hueco entre las rocas
Una alineación breve de luz, roca y mar que solo necesitaba esperar unos minutos.
Luz dorada bajo los pinos · Lloret de Mar, Costa Brava · Ver la fotografía →
Fui a Fenals en noviembre, cuando el sol sigue un recorrido más bajo y la primera luz puede entrar en lugares que durante otros meses permanecen fuera de su trayectoria. En uno de los extremos rocosos encontré una composición dominada por un pino y por las masas oscuras de piedra que descendían hacia el Mediterráneo.
La escena tenía un pequeño detalle que terminó convirtiéndose en el centro de la fotografía: entre las rocas quedaba una abertura estrecha. A medida que el sol subía, la luz fue acercándose a ese hueco hasta quedar exactamente dentro de él. Durante unos instantes, el punto más brillante de todo el paisaje apareció encerrado por la propia roca.
No era un gran arco ni una formación monumental. Precisamente por eso me interesó. Era una coincidencia mucho más discreta, casi escondida dentro del paisaje, que solo funcionaba desde aquel punto y en aquel momento. El pino permanecía oscuro sobre la costa mientras la primera luz atravesaba el hueco y se extendía sobre el agua.
Por qué noviembre cambió la escena
La posición del sol varía a lo largo del año. En noviembre, su recorrido más bajo hizo posible que la luz del amanecer entrara entre esas rocas desde el punto en el que estaba fotografiando.
La otra fotografía de aquella costa abre la mirada y deja ver mejor el entorno: las rocas, los pinos y el Mediterráneo bajo una luz cálida que empezaba a extenderse. Juntas cuentan dos escalas del mismo lugar: una muestra el paisaje; la otra, ese instante preciso en que el paisaje parece organizarse alrededor de un punto de luz.
FENALS DE UN VISTAZO
Lo esencial para entender el lugar
Ubicación
Lloret de Mar, comarca de la Selva, en la Costa Brava de Girona.
Una historia inesperada
En el siglo I d. C. funcionó junto a Fenals un importante asentamiento relacionado con la producción de cerámica romana.
Una forma antigua de orientarse
Los pescadores utilizaban senyes, alineaciones visuales del paisaje, para localizar puntos concretos del mar.
Un momento que recuerdo
El amanecer de noviembre, cuando el sol quedó durante unos instantes dentro de una abertura entre las rocas.
Por qué Fenals merece algo más que una tarde de playa
Fenals es fácil de disfrutar sin conocer nada de su pasado. Basta con el mar, la arena y los extremos rocosos cubiertos de pinos. Pero descubrir lo que ocurrió aquí añade profundidad a un paisaje que a primera vista parece sencillo.
Los hornos romanos, el castillo sobre el promontorio, las senyes de los pescadores y los antiguos campos hablan de distintas formas de relacionarse con la misma costa. Unos la utilizaron para producir y comerciar; otros la vigilaron; otros aprendieron a orientarse leyendo sus perfiles. Hoy podemos recorrerla por razones mucho más tranquilas, pero las rocas, el horizonte y la luz siguen siendo los mismos elementos fundamentales.
LLEVAR ESTA LUZ A CASA
Dos fotografías de la costa de Lloret de Mar
Las dos imágenes que acompañan este artículo forman parte de mi trabajo sobre la costa mediterránea. Puedes verlas con más detalle y conocer la historia de cada obra:

