CAP MARTINET · IBIZA
Cap Martinet guarda una Ibiza de acantilados, viejos topónimos y arquitectura moderna, con Dalt Vila al fondo y el Mediterráneo siempre presente.
Cap Martinet está muy cerca de la ciudad de Ibiza, pero su costa todavía sabe parecer lejana.
Entre acantilados, roca castigada por el viento, pequeñas calas y caminos sobre el Mediterráneo aparecen historias que hablan de una isla anterior al lujo que hoy asociamos con esta zona.
Desde Talamanca y Jesús, la tierra avanza hacia el mar hasta formar uno de los cabos más reconocibles de esta parte de Ibiza. Hoy Cap Martinet es también una zona residencial muy próxima a Vila, pero basta acercarse a sus bordes para que la imagen cambie: vuelve la roca, aparece el vacío del acantilado y el Mediterráneo recupera todo el protagonismo. Es precisamente esa costa la que me interesa fotografiar, y la que está detrás de la primera imagen de Cap Martinet que forma parte de mi colección.
01 · DÓNDE ESTÁ
Un cabo entre Talamanca, Jesús y el mar abierto
A pocos kilómetros de Vila, Cap Martinet cierra por el este el paisaje de la bahía y abre la costa hacia un perfil mucho más rocoso.
Cap Martinet se encuentra en la costa de Jesús, dentro del municipio de Santa Eulària des Riu y muy cerca de la ciudad de Ibiza. Desde sus zonas elevadas se domina una perspectiva amplia sobre la bahía de Vila: Talamanca, las islas y terrenos próximos al puerto, las murallas de Dalt Vila y, hacia el sur, una línea de costa que continúa en dirección a Platja d’en Bossa y ses Salines.
Hacia el este el paisaje cambia. Cala Roja aparece encajada bajo el relieve y la costa continúa entre acantilados y puntas rocosas. Es una transición muy rápida entre la Ibiza urbana y una orilla más áspera, donde el viento, el agua y la sal vuelven a explicar la forma del territorio.
Dos caras de un mismo cabo
Desde una vertiente, Cap Martinet mira hacia Vila y sus murallas. Desde la otra, la costa se rompe en roca, pequeñas calas y Mediterráneo abierto.
02 · LOS FRAILES DEL VIENTO
Es Frares, un nombre antiguo escondido entre las rocas
Una de las formaciones más singulares del cabo conserva un topónimo que estuvo a punto de desaparecer de la memoria cotidiana.
Entre los acantilados de Cap Martinet y Cala Roja se adentra en el mar una formación rocosa conocida como es Frares de Cap Martinet. También ha sido llamada es Picatxos de Cap Martinet. Su perfil, estrecho y vertical, es el resultado visible de la erosión continua del viento, el agua y la sal.
Lo más interesante no es solo su forma, sino la supervivencia del nombre. El Archiduque Luis Salvador ya hizo referencia en el siglo XIX a los “frailes de Martinet” en sus escritos sobre las Pitiusas, aunque la ubicación exacta no quedaba perfectamente delimitada. Investigadores de la toponimia pitiusa han ayudado después a relacionar aquel nombre con este rincón del cabo.
Es uno de esos casos en los que el paisaje tiene dos capas: la que se ve y la que se nombra. Cuando un topónimo desaparece, no cambia la roca, pero sí perdemos una parte de la manera en que generaciones anteriores entendieron ese lugar.
03 · UNA COSTA QUE OBLIGABA A MIRAR EL MAR
Cuando el horizonte no significaba solamente paisaje
Durante siglos, vivir en Ibiza significó convivir con un Mediterráneo que traía comercio y comunicaciones, pero también amenazas.
La historia de Ibiza está profundamente ligada a la necesidad de vigilar su costa. Los ataques corsarios y piratas explican buena parte de las torres, fortificaciones e iglesias concebidas como refugio que todavía forman parte del paisaje insular. El mar era una vía de comunicación imprescindible, pero también la dirección desde la que podía aparecer el peligro.
Cap Martinet ayuda a imaginar esa relación con el horizonte por su propia posición. Desde sus zonas altas la vista alcanza una gran extensión de costa y mar. No hace falta convertir el cabo en escenario de una leyenda concreta para entender que, durante siglos, mirar hacia el Mediterráneo tenía un significado muy distinto al actual.
La Ibiza defensiva
Torres costeras, murallas e iglesias fortificadas recuerdan que el Mediterráneo fue durante siglos una frontera que había que observar, además de una ruta abierta al mundo.
04 · LA IBIZA MODERNA
Can Pep Simó y las casas que cambiaron Cap Martinet
En los años sesenta, la arquitectura moderna encontró aquí una manera de dialogar con las formas tradicionales de Ibiza.
La transformación contemporánea de Cap Martinet tiene un capítulo especialmente interesante en Can Pep Simó. Entre 1964 y 1969, Josep Lluís Sert desarrolló junto a Germán Rodríguez Arias y Antoni Ferran un conjunto residencial nacido de la fascinación por la arquitectura tradicional ibicenca.
Sert, una de las figuras españolas más importantes de la arquitectura del siglo XX y antiguo decano de la Graduate School of Design de Harvard, conocía Ibiza desde los años treinta. En Can Pep Simó buscó trasladar a una arquitectura moderna elementos que había observado en las casas rurales de la isla: volúmenes blancos, escala humana, adaptación al terreno, patios y una construcción capaz de crecer sin perder su lógica.
Aquellas viviendas forman parte de la historia arquitectónica de Ibiza y explican una etapa decisiva de Cap Martinet: el momento en que un territorio todavía marcado por el monte, la roca y la proximidad de Vila comenzó a convertirse también en lugar de residencia para una nueva población llegada a la isla.
05 · DEL SILENCIO A UNA DE LAS ZONAS MÁS CODICIADAS
Cómo cambió el paisaje sin desaparecer del todo
La proximidad a Ibiza, las vistas y la costa convirtieron Cap Martinet en un enclave residencial, pero el borde del cabo todavía conserva espacios sorprendentemente ásperos.
Con el paso de las décadas, las urbanizaciones y viviendas fueron ocupando buena parte de las laderas y zonas elevadas de Cap Martinet. Su posición explica buena parte de ese atractivo: está muy cerca de Ibiza y Talamanca, pero al mismo tiempo ofrece vistas abiertas sobre el mar y una sensación de separación que aumenta en cuanto se alcanza el borde de los acantilados.
La imagen actual mezcla esas dos realidades. Hay una Ibiza residencial y sofisticada, pero también terrenos cubiertos de pinos y mata, senderos de tierra, Cala Roja y paredes de roca donde el paisaje vuelve a imponerse sobre cualquier construcción. Ese contraste es, para mí, una de las claves del lugar.
06 · MI CAP MARTINET
Roca, mar y la primera luz del Mediterráneo
Fui a Cap Martinet para ver salir el sol y me encontré, además, con un espectacular cielo nublado que terminó transformando por completo la escena.
Costa rocosa de Cap Martinet · Ibiza · Ver la fotografía →
Aquella mañana fui a Cap Martinet con la idea de contemplar y fotografiar la salida del sol. Sin embargo, al llegar me encontré con un cielo cargado de nubes. Lejos de estropear el amanecer, las nubes acabaron convirtiéndose en una parte esencial de la fotografía: recogieron la luz y llenaron el cielo de color y textura sobre la costa rocosa.
En esta imagen quise dejar que la forma de la costa llevara la mirada hacia el Mediterráneo. La roca ocupa buena parte de la escena y contrasta con el mar, mientras la primera luz del día se abre paso entre las nubes y separa los distintos planos.
No buscaba enseñar la parte más conocida o lujosa de Cap Martinet. Me interesaba precisamente lo contrario: reducir el lugar a los elementos que estaban aquí antes de cualquier urbanización. Roca, mar, nubes y esa luz cambiante del amanecer que durante unos minutos transforma la manera en que percibimos el paisaje.
Esta es por ahora la primera fotografía de Cap Martinet que incorporo a la colección. Más adelante quiero ampliar esta mirada con otras imágenes del cabo, de manera que este artículo pueda crecer también con ellas y mostrar diferentes momentos, luces y rincones de la misma costa.
Lo que quería conservar
La sorpresa de aquel amanecer: fui buscando la salida del sol y encontré también un cielo nublado espectacular que dio a la costa una atmósfera que no había previsto.
CAP MARTINET DE UN VISTAZO
Lo esencial para entender el lugar
Ubicación
Costa de Jesús, municipio de Santa Eulària des Riu, junto a Talamanca y muy cerca de la ciudad de Ibiza.
Un nombre escondido
Es Frares de Cap Martinet conserva un antiguo topónimo ligado a una de las formaciones rocosas más características del cabo.
Arquitectura
Can Pep Simó convirtió esta zona en una referencia de la arquitectura moderna inspirada en la tradición ibicenca.
Mi fotografía
Un amanecer sobre la costa rocosa, con la primera luz del Mediterráneo abriéndose paso entre un espectacular cielo nublado.
Por qué Cap Martinet merece ser mirado más allá de sus villas
Cap Martinet suele aparecer asociado a una de las zonas residenciales más conocidas de Ibiza, pero quedarse únicamente con esa imagen significa perder buena parte de lo que hace interesante al lugar. El cabo sigue siendo, ante todo, una pieza de costa: roca que entra en el mar, acantilados, pequeñas calas y una posición privilegiada frente a la bahía de Vila.
Los viejos nombres de sus formaciones rocosas, la memoria defensiva de una isla obligada durante siglos a mirar el horizonte y la arquitectura de Sert cuentan distintas etapas de esa relación entre paisaje y presencia humana. Fotografiarlo es añadir una capa más, mucho más reciente y personal, a una costa que lleva siglos siendo observada desde tierra y desde el mar.
LLEVAR ESTA LUZ A CASA
Mi primera fotografía de Cap Martinet
Esta fotografía forma parte de mi trabajo sobre el paisaje mediterráneo. Es la primera imagen de Cap Martinet que incorporo a la colección y está disponible como impresión en metal a través de Displate.
